miércoles, agosto 24, 2016

Pleurotus ostreatus

Fotografía de Patxi.
-¿Que cómo has llamado a la seta de cardo?
-Seta de ostra...
-No, no, es seta de cardo.
-Lo que tú quieras, .............. (Musítese el sustantivo o adjetivo pertinente sobre la línea de puntos).
-No, no, a mí no me des el sí de los locos. Mira, lee lo que pone en la etiqueta.
"Seta de Cardo (Pleurotus Ostreatus)"
 (Habrá quien reconozca los Pleurotus ostreatus de las bandejas del supermercado -todo el año- con la etiqueta de setas de cardo. Los de la imagen crecían sobre el tronco muerto de un haya en julio).

-¿A quién vas a creer: a mí o a la etiqueta de la bandeja?

martes, agosto 23, 2016

Espelunciecha (2 399) y Anayet (2 574)

Fotografía de Patxi.
Espelunciecha (centro) y pico Anayet (derecha), desde el collado de la Canal Roya.

Fotografía de Patxi.
Pico Anayet (izquierda), Midi d'Ossau (casi en el centro, en lontananza) y Espelunciecha (derecha).

Fotografía de Patxi.
Prueba de agudeza visual. Descubra a los anayeteros en ascenso o descenso.

Fotografía de Patxi.
Desde la zona marciana hacia el pico.

La cadena instalada que ayuda a franquear el tramo más expuesto.

Fotografía de Patxi.
En la chimenea final, con la tierra polvorienta por la sequía
P.D.: Fue el 14 de agosto de 2016.

jueves, agosto 18, 2016

Apolo

Fotografía de Pilar.

La apolo (Parnassius apollo) posada sobre un cardo, en la Cuesta del Chorizo, de camino a los ibones de Arriel, 13 de agosto de 2016.


martes, agosto 16, 2016

Valle de los Sarrios (2 020)

Fotografía de Pilar.
Valle de los Sarrios agostado el 15 de agosto de 2016 (un verano más seco de lo normal en este rincón del Pirineo).

viernes, agosto 12, 2016

Cerbillona (3 248) por el corredor de la Moskowa

En el glaciar de Vignemale, ante Pitón Carré y Chausenque, descenso contemplativo.
Hace dos años, una vez cumplida con la ascensión a Cerbillona por el corredor de la Moskowa, pensé en hacer una muesca en el piolet como marca de una sensación de plenitud, de una jornada única. Pensaba que no repetiría la ruta, no tanto por la dificultad sino por la plenitud de la jornada. "Ya está", me dije. Esto es para pasar el dedo por el resalte de esa muesca de vez en cuando... Pero, quizá porque envejecemos mal y no nos bastan los recuerdos, porque no somos fieles ni a nuestros pensamientos de plenitud, o porque no hice esa muesca, Ángel y yo volvimos al corredor de la Moskowa el 3 de julio.
La víspera pernoctamos en el refugio del Cerbillonar y cenamos los bocadillos que encargamos en Bujaruelo. El cielo amaneció despejado, desayunamos austeros y sopesamos las mochilas... Estaba claro que repetíamos un error pesado. Pero en esta ocasión sabíamos que más allá de los 2 200 de altitud no hay agua, excepto si fundes nieve, y bebimos y cargamos las cantimploras en el último manantial, llegamos a la cubeta nevada ante el arco de las marmoleras entre Central y Montferrat, y acometimos la pala de nieve (crampones, piolet y sudores) previa a la chimenea (II+), cumplimos con un almuerzo frugal (una docena de huevos de perdiz cocidos) y subimos directos a Cerbillona por el último tramo despejado de nieve (descartamos el acceso al collado de Lady Lyster, más inestable por las piedras sueltas).
Y cuando bajábamos por el glaciar de camino a Bayssellance para pasar allí la noche, ya empezaba a pensar que volveré a subir por la Moskowa.

miércoles, agosto 10, 2016

Otal (2 701)

Penúltima trepada por chimenea antes de alcanzar la cumbre de Otal el 6 de julio. En lontananza se aprecia el barranco de subida desde los 1 240 m de altitud (sin perdón).


Bajada enfilando hacia Fénez, para dejarse caer (no muy literalmente) por una larga pedrera caliza y pasar después al pie de la gruta helada señalada en la imagen.

viernes, agosto 05, 2016

Con la mirada en Vignemale (casi Pouey Mourou)

Descenso del lac des Gentianes, con la vista en el macizo de Vignemale. Fotografía de Ángel.
Hemos subido a varias cimas del macizo de Vignemale a lo largo de los años (confieso que mis favoritas son el Clot de la Hount y Montferrat), nos hemos acercado por las rutas clásicas y un par de veces por el corredor de la Moskowa (la clásica más sufrida), pero Patxi tuvo que provocar con la mirada desde Pouey Mourou...: "Quiero subir a Pouey Mourou para ver desde allí la cuenca del glaciar de Vignemale".
El lunes 4 de julio, Ángel y yo casi cumplimos los deseos del ausente Patxi. Desde Bayssellance, se bajan unos 250 m de desnivel por la GR10 en dirección a Barrage d'Ossoue y se alcanza una confluencia de arroyos visible desde la senda, al este. Desde allí se asciende al este por un barranco tendido, hay hitos y varias opciones posibles hasta el lac des Gentianes. Subimos al collado homónimo y cresteamos hacia el Pouey Mourou (2 848). No alcanzamos la cima. Creo que nos equivocamos al entrar desde el collado (la visión sobre el mapa de las líneas de nivel más espaciadas) y que se debería emprender la ruta antes del collado, y... Pero eso será otra historia, supongo, con Patxi presente.

jueves, agosto 04, 2016

Escenarios navarros para películas (2): Izagaondoa, la Toscana navarra

A medio camino entre la cima de Peña Izaga y San Miguel.
Izagaondoa. Bajas de la Peña Izaga (1 360); pasas por la ermita románica de San Miguel (pide antes las llaves en Zuazu para entrar); tomas uno de los senderos sombríos (hacia Zuazu) y caminas protegido bajo las hayas y el boj, bajo los robles; sales a los campos cultivados que antes has visto desde las alturas (en colinas sin concentración parcelaria) y aún tienes presentes los helechos cuando caminas junto a rastrojos del cereal en verano; puedes tomar entre los dedos el espliego, el tomillo (algo reseco el 31 de julio) o el té de roca; en torno a los exiguos cursos de agua se ciñen bosques lineales de chopo o de fresno. Y bien.

P.D.: "La Toscana navarra", pronúnciese con cuidado para no acusar de tosquedad a ninguna navarra o crear la confusión con la ópera de Puccini.

lunes, agosto 01, 2016

Punta de Moncalbós (2 326)

Vistas de Moncalbós hacia Telera, Escarra, Pala de Ip... Fotón de Patxi.
El 23 de julio, Ángel, Patxi y yo salimos con afán descubridor de Formigal y con la tibia intención de subir al Diente de Soques, a Soques, o a los dos... A veces uno planifica sobre el mapa y luego se lleva sorpresas. En esta ocasión caminábamos dispuestos a la sorpresa, sólo habíamos encontrado una ruta posible de ascenso desde Formigal y nos aferramos a esa línea punteada en un mapa viejo para intentarlo. Pasamos por el lado incorrecto de la peña Fita, sorteamos el modesto pico Ministirio por la izquierda (eso lo hicimos bien), descendimos a la cuenca de Balsaroleta y ascendimos al collado de apariencia más accesible en la cresta que baja del Diente de Soques a Moncalbós. La ascensión, corta, fue dura por lo inestable del suelo con pizarra rota y algo de hierba resbalosa. Una vez en el collado, emprendimos la ruta "punteada" hacia el Diente de Soques... La roca se descomponía y hacía tan fatigosa como peligrosa la trepada. Encontramos pronto reparación: una canal de huida. Y huimos. Almorzamos y nos regalamos de postre la Punta de Moncalbós, una cima secundaria con una panorámica espectacular.
Volvimos a la cuenca de Balsaroleta por otra pendiente, tan  inestable e incómoda como la de la ascensión; para cerrar el regreso explorando, contorneamos la peña Fita y la Foratata por el oeste, por un camino mucho más llevadero.

Ante la Balsaroleta, estudiando la mejor vía de acceso al collado de Moncalbós, solapado con el Arriel. Fotografía de Patxi.

jueves, julio 28, 2016

Un dálmata en los Infiernos

Comienzo del descenso por la marmolera tras el Infierno Oeste, ante Tebarray y Forqueta.
El 24 de julio, Ángel, Patxi y yo partimos desde el refugio de la Casa de Piedra hacia el collado de Pondiellos. Desde allí, tomamos el camino del Canal Sur, que eludimos justo a la izquierda de éste, por un terreno que precisa de las manos para progresar hasta muy cerca del Infierno Central (3 081). Aprendimos en esta ocasión que existe otra ruta que accede al pie del Infierno Oeste (3 073) desde el último ibón norte de Pondiellos; que los Infiernos, desde la apertura del magnífico refugio de Bachimaña, se han convertido (como pasa con Monte Perdido) en un lugar de peregrinación de los tresmilistas pirenaicos y que casi todos coinciden en los fines de semana veraniegos a las mismas horas; pero la sorpresa fue la aparición de un dálmata. En la ascensión, cuando uno de los miembros del grupo manifestaba sus dudas para evolucionar por el terreno casi mecanografiando con el gesto de los dedos los pliegues ásperos del mármol y la pizarra, un dálmata (perro) y su dueño pasaron a nuestro lado con agilidad. El dálmata saltarín, como la pócima de Panorámix, alentó un ascenso con renovadas energías

Desde la cima de Infierno Central, con la vista puesta en Vignemale.
P.D.: Incrédulos, el dálmata se llama Trece.

Dálmata en Infiernos. Fotón de Patxi.